El proceso de rehabilitación inicia con una evaluación integral que permite comprender la situación de cada persona. En esta fase, profesionales analizan el estado físico, emocional y psicológico del paciente, así como el tipo de adicción y su nivel de avance. Esta etapa es fundamental, ya que permite diseñar un plan de tratamiento personalizado que aumente las probabilidades de éxito.
Durante la evaluación, también se consideran factores como el entorno familiar, antecedentes personales y posibles riesgos asociados al proceso de recuperación. En CRAI, esta fase se realiza en un ambiente confidencial y de confianza, donde la persona puede expresarse libremente y recibir orientación clara sobre los siguientes pasos.

