La fase de reinserción social marca el regreso progresivo a la vida cotidiana. En este punto, la persona comienza a retomar sus actividades, relaciones y responsabilidades, aplicando todo lo aprendido durante el proceso de rehabilitación.
El apoyo familiar y el seguimiento profesional juegan un papel fundamental en esta etapa. En CRAI, se brinda orientación para facilitar una reintegración saludable, fortaleciendo la confianza y promoviendo un estilo de vida equilibrado.

